Tiene suficiente masa para que su propia gravedad haya superado la fuerza de cuerpo rígido, de manera que adquiera un equilibrio hidrostático (forma casi esférica).
No es un satélite de un planeta u otro cuerpo no estelar.
Según estas características, la diferencia entre los planetas clásicos y los planetas enanos es que estos últimos no han limpiado la vecindad de su órbita; esta característica sugiere un origen distinto para los dos tipos de planeta.
Las consecuencias más inmediatas de esta nueva definición fueron la pérdida de Plutón del estatus de "planeta" (clásico) y su renombramiento como (134340) Plutón, y el aumento de categoría de Ceres, antes considerado un asteroide, y de Eris, conocido anteriormente como Xena (de manera informal) o por su denominación provisional 2003 UB313.